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Un casoplón, una vaca sagrada y la cultura

Víctor Yanes

La cultura tiene su curioso corral de escritores, en el que observamos la presencia de los gallos de tinta mediocre, la elocuencia tan solo ruidosa de las gallinas y las sacrosantas vacas sagradas, aplaudidas por las administraciones públicas de este pequeño continente oceánico llamado Canarias. De hecho, aquí un impertinente como yo que se tira al monte y escribe este artículo hacia ninguna parte, está meditando, con la debida serenidad, elaborar un proyecto que, con el beneplácito del cabildo de la isla en la que vivo, podría ejecutarse una vez al año, en Semana Santa, y que consistiría en un acto único: sacar en procesión a la vaca sagrada de la cultura de la isla y ser testigo del carácter lacayo de un emocionado populacho de escritores cuando pronuncien, ellos mismos, con voz nítida y a la vez quebrada, rimbombantes loas a la figura perfecta de la incuestionable vaca sagrada, o poemas chirriantes que se conjugan temblorosos de emoción y sostenidos todos sus verbos en la dimensión inequívoca del peloteo.

No son pocos los escritores que con talento renuncian al talento, para besar los lindos pies de una vaca sagrada. Debe tratarse de la escenificación de algún extraño fetichismo de corte literario. Así de triste.

Ella, la vaca sagrada, sin tu necesidad de aprobación, querido escritor y escritora, no es más que una parte de reconocido pasado, una parte de la historia. A los locos cuerdos, que son los únicos que pueden cambiar algo las cosas, se les abandona, mientras a los delirantes vanidosos que guardan en la bodega de su corazón toneles de veneno, se les presta atención y se les concede apoyo, dinero para proyectos.

El proyecto, la idea, la mentalidad plana y sin redimensiones de otras perspectivas, presentada sobre la mesa de trabajo de una consejería de cultura. Un proyecto inocuo, que ni daña ni favorece. La residencia de escritores de Los Llanos de Aridane es una sandez más, la enésima sandez de escaparate, una nueva reedición de la aburrida y tediosa jugada llena de posible amiguismo. Un escritor o escritora será, no sabemos aún bajo qué criterio de imparcialidad, seleccionado para residir, durante un mes, en un casoplón ubicado en una lujosa zona de Los Llanos de Aridane y con todos los gastos pagados porque el dinero público está para gastarlo. Al escritor o escritora elegido se le pedirá el gran esfuerzo de escribir una obra, con una extensión mínima de 20 páginas, dar unas charlas en unos cuantos institutos o bibliotecas y poco más. La vaca sagrada señalará al elegido y el elegido vivirá una vidorra estupenda, unas vacaciones de treinta días en la maravillosa isla de La Palma. Deben justificar la sandez y la justifican, porque la utilidad de fabricar un discurso de autoengaño residirá siempre en ser capaces de mantener nuestra conciencia tranquila.

Me pregunto si la vaca sagrada y su cohorte de buenos escritores (algunos lo son y mucho más brillantes que ella), se han parado a pensar en la dificultad para editar que tiene un escritor en Canarias, para que su obra salga más allá de las islas y como, a esas mismas administraciones públicas, llámense cabildos o ayuntamientos, esa dura y frustrante realidad les importa un pimiento. Las administraciones públicas de Canarias, con competencias en cultura, continúan ancladas en esa visión cursi, de otro siglo, que entiende que la cultura es eso que se hace con el dinero de todos para fundar proyectos que no le interesan a casi nadie. Es oportuno recordar, llegados a este punto de la argumentación, que las élites concentran gran cantidad de poder e influencia en pocas manos, inútiles para construir tejido social que se nutra de la cultura y la consuma como producto que debe dar de comer y satisfacer la pluralidad de necesidades de una inmensa mayoría, pero esto, parece, tampoco les interesa. Interesa el proyecto faraónico o no tanto, pero que procure y proporcione un titular para la prensa, una alfombra roja, una sonrisa de autocomplacencia. Es la muerte de la cultura y tiene asesinos, con nombres y apellidos.

difundeculturaAdmin

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