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Casa Egon, más de un siglo endulzando el paladar

Miguel Otero | La Orotava

Hablar de Confitería y Café Taoro o de Casa Egon es hacerlo de la historia. De la historia de la Isla, de la Villa de La Orotava y de Egon Alfred Wende, un ciudadano alemán a quien sorprendió la Guerra Mundial haciendo escala en la isla cuando se dirigía las colonias que tenía Alemania en África. Esa casualidad ha un legado imborrable, único y… sabroso.

Un siglo después de su llegada a la Isla, su recuerdo aún es candente. Sólo basta con pasar por la Calle León, en el casco histórico de La Orotava. Allí se encuentra la Confitería y Café Taoro, un lugar con historia, con un olor característico a repostería, a dulces hechos desde el amor a una profesión. Sólo así es posible mantener una tradición, respetar un legado y mantener viva la historia.

Tras pasar por El Tejar, La Quinta y La Carrera, Casa Egon fijó su producción la Calle León, en la que ya había probado fortuna con anterioridad. Y lo hizo en una casona construida en año 1700, inmueble que aún mantiene su esencia. Ahí agrandó su leyenda, junto a su mujer, Luisa Rocío Báez y, poco después, con la segunda y tercera generación: Benigno y Pastora y sus seis hijos: Ángel Luis, Benigno, Francisco Javier, Emilio, Jesús Manuel e Isidro.

Es precisamente esta tercera generación quien lleva las riendas de Casa Egon. Ángel Luis es su figura visible, aunque “todos tenemos la misma importancia”, comenta. Actualmente son cinco los hermanos los que trabajan en la confitería villera: “Egon fue como un abuelo para nosotros y representar su nombre es un orgullo y una gran responsabilidad”.

Ángel Luis Rocío desvela que ya hay una cuarta generación en Casa Egon y espera que “también continúe la quinta con esta tradición”. Este es “el verdadero secreto. Todo es muy sencillo, sólo hace falta constancia y seriedad. Nosotros siempre hemos apostado por el buen trato al cliente y, por supuesto, por que la materia prima sera de máxima calidad”, comentó.

Actualmente se despachan más de una treintena de variedades de dulces y otras tantas de tartas: “Siempre partimos de cero, no usamos ningún producto congelado. Lo fuerte es la mantequilla, la almendra, la avellana, la harina, los huevos… y esto no se puede adulterar… Estamos continuamente fabricando. Del obrador al despacho. Sólo metemos en nevera aquellos dulces que lo necesitan. El resto está en el mostrador”, explicó Ángel Luis Rocío.

Galletas y rosquetes de yema, milhojas, tambor de moca, almendrados son algunos de los productos más populares de Casa Egon que ha comenzado a incorporar el gofio en sus producciones: “Otro de nuestros secretos es utilizar buena materia prima. No abusamos del azúcar porque somos conscientes de que el azúcar en grandes cantidades es dañina y queremos que los clientes nos duren toda la vida…”.

Autor: Redacción DC

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